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Leche de vaca ¿realmente interesante?

¿Qué es?

La leche de vaca es uno de los alimentos más completos que podemos encontrar, compuesta de grasa, proteínas, lactosa y agua. Las proteínas de la leche son muy completas ya que contienen los ocho aminoácidos esenciales en proporciones correctas. Entre ellas, la caseína es la más abundante y esencial para fijar el calcio en el organismo. También contiene vitaminas del grupo B muy importantes durante la etapa de crecimiento de los niños. Su riqueza en calcio, fósforo y vitamina D la ha hecho ideal y tradicionalmente recomendable para el correcto desarrollo y mantenimiento de huesos y dientes.

Por otro lado, nos aporta lactosa, que es el azúcar principal de la leche de casi todos los mamíferos, y que se comporta como un hidrato de carbono que genera energía ejerciendo un efecto beneficioso en la absorción intestinal del calcio y el magnesio. Tampoco hay que olvidar que la leche contiene una gran cantidad de agua para mantener un buen estado de hidratación en el organismo.

Hay que tener en cuenta que, en leches desnatadas, parte de las vitaminas liposolubles (vitaminas A, D, E y K) se eliminan durante el proceso.

Consumo diario recomendado

Las guías alimentarias de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aconsejan una ingesta de leche y derivados lácteos equivalente a entre 2 y 4 raciones diarias en función de la edad y del estado fisiológico de la persona. En referencia a las raciones, 1 ración equivale a 1 vaso de leche o 2 yogures.

El consumo de leche es fundamental a lo largo de la vida. Ayuda a evitar no sólo déficits de nutrición sino también un aporte insuficiente de calcio. Todo ello tiene consecuencias en la salud del metabolismo y del sistema óseo, que se debilita con el paso de edad.

Perjuicios para intolerantes y alérgicos a la leche

La leche se convierte en alimento nada recomendado para aquellas personas que pasan por un proceso patológico, como una gastroenteritis. También para los que tienen alergia a sus proteínas o intolerancia a la lactosa. En los alérgicos, normalmente lactantes y niños pequeños puede provocar dermatitis, urticaria, vómitos, cólicos, diarrea, una ganancia de peso inadecuada, problemas respiratorios y anafilaxia. En los intolerantes, diarrea y dolor abdominal.

La alergia suele aparecer en el lactante al iniciar el consumo de fórmulas con estas proteínas, pero hemos de señalar que una gran parte de los niños afectados consiguen la tolerancia conforme se hacen mayores, entre el 80% y el 85% a los 3 años. Tanto para ellos como para los intolerantes, ambos especialistas recomiendan optar por alternativas similares, como la leche sin lactosa (sólo para los segundos) o bebidas vegetales, que pueden ser de soja, avena, arroz o almendras, por ejemplo.

En el caso de elegir bebidas vegetales, es importante tener en cuenta la composición. Hay que leer cuáles son sus ingredientes para comprobar que se trata de una bebida de calidad, evitar las que lleven azúcares añadidos y optar por aquellas enriquecidas en calcio y/o vitaminas D y B12 para beneficiarnos de ello.

Alternativas de la leche para veganos

Otro grupo poblacional que suele buscar una alternativa a la leche de vaca es el de los veganos. Según los especialistas en nutrición, no hay ningún alimento que sea similar nutricionalmente a la leche, aunque la bebida de soja enriquecida probablemente es lo que más se asemeja, aunque es un alimento procesado que con frecuencia contiene azúcares añadidos en su composición, mientras que la leche es una materia prima.

La bebidas alternativas, tienen una proporción similar de proteínas a la leche de vaca, pero este tipo de bebidas tienen un menor valor biológico. Su contenido en calcio es muy bajo, y prácticamente nulo de vitamina D. Sin embargo, hay en el mercado algunas enriquecidas en estos dos nutrientes que podrían hacerla una alternativa parecida.

Como consejo a la hora de elegir una bebida, hay que tener en cuenta el alimento del que está hecho para saber cuál será el nutriente mayoritario que aportará al consumirlo. Aquellas procedentes de cereales, como la avena o el arroz, serán más ricas en carbohidratos, y las procedentes de frutos secos, como la almendra, tendrán más grasa.

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